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COLEGIO SANTO DOMINGO

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Gracias.

Un año más nos adentramos en el tiempo de Adviento, A partir del próximo domingo, 1 de Diciembre, comenzaremos este tiempo litúrgico en el que nos preparamos para la venida de Jesucristo.

Durante estas cuatro próximas semanas iremos iluminando con velas el camino que nos llevará a la Navidad y a rervisar cómo nos vamos acercando a Jesús de Nazaret que se manifiesta en oa sencillez de un pequeño bebé que nace en un pesebre.

A lo largo de estas cuatro semanas es importante que caminemos juntos:

- Despertándonos

- Poniéndonos en camino

- Buscando y

- Acogiendo.

 Encendiendo nuestros corazones la Esperanza de la llegada del Niño Jesús.

 Por eso os invitamos a que compartáis con nosotros esta preparación con las oraciones y reflexiones que os iremos colgandop en la web a lo largo de estas cuatro semanas.

BIENVENIDA Y BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO.

Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de la Navidad,la fiesta dels nacimiento de Jesús en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro salvador reuniéndonos en torno a esta corona.

Bendice señor esta corona, que sea para nosotros medio para preparar nuestra alma para recibirte. Que al ver su forma veamos que tú, Dios eterno, eres principio y fin de todo cuanto existe, y sus hojas verdes nos recuerden la esperanza de llegar a recibirte.

SE ENCIENDE LA VELA.

Que al ir encendiendo cada una de sus velas se disipen las tinieblas del pecado y comience a clarear la luz de tu presencia en nuestras almas.

Que por el espíritu de oración, penitencia y sacrificio, la caridad en nuestra vida nos prepare para recibirte y anuncie a los que nos rodean de tu presencia.

LECTURA.

Estad alerta, ya que no sabéis cuándo será el tiempo "en aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer, no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos. ¡Velad!"

REFLEXIÓN.

¡Qué tiempo tan apto el del Adviento para penetrar en la grandeza y trascendencia de la vocación cristiana, porque ella se desprende del misterio de la Encarnación! Dios en su decisicón de salvar al hombre quiere hacerse uno de nosotros; más se entrega al servicio del hombre: siendo Dios se anodó a sí mismo haciéndose siervo, y en todo, menos en el pecado, semejante al hombre, ante este ejemplo, ¿quién no va a entregarse a Él?

Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepáranos para recibirte.

2ª SEMANA ADVIENTO (RECONOCER EL AMOR DE DIOS)

ENCENDIDA DE LA SEGUNDA VELA:

La segunda vela recuerda la actitud de amor a Dios, invitando al hombre a reflexionar sobre el amor que manifiesta a los que le rodean.

 LECTURA:

Lectura según San Marcos: Yo envió mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. (Profeta Isaías). Una voz grita en el desierto: preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos. Juan bautizaba en el desierto, predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y Jerusalén, confesaban sus pecados y el los bautizaba en el Jordán, iba vestido con piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Palabra de Dios.

 REFLEXIÓN:

Debemos preparar el camino del Señor y esto nos exige estar preparados interiormente, para que lo recibamos con un corazón reconciliado, cada vez más convertido y transformado, capaz de amar y entregarse a los demás. Hagamos un compromiso concreto para esta semana que nos ayude a disponernos cada vez mejor para su venida.

 COMPROMISO:

En el contacto con Dios, a través de la oración nos damos cuenta de lo que aún tenemos que confiar. La conversión es un proceso de todos los días y tiene un solo límite: el ser perfecto como nuestro Padre celestial es perfecto.

 DESPEDIDA:

Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

INTRODUCCIÓN

Falta muy poco para la Navidad, y una vez más, nos reunimos atentos al anuncio de la llegada de Dios Nuestro Señor. Justo hace 15 días que empezamos el Adviento. Es el tiempo propicio para estar alegres, para vivir con gozo. La lectura de hoy nos invita a esta alegría. Es posible que tengamos motivos personales para estar cansados, abatidos, tristes. Incluso es posible que el ambiente de las calles, tiendas, etc. Nos agobie o aturda. Pero Dios nos colma de la verdadera felicidad y nosotros nos disponemos a celebrar su venida entre nosotros. La fiesta del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén, y en cada uno de nuestros corazones.

LECTURA DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS

En aquel tiempo la gente preguntaba a Juan: “Entonces, ¿qué debemos hacer?” Él contestó: “El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga los mismo.” Vinieron también publicanos a bautizarse y le dijeron: “Maestro ¿qué hacemos nosotros?” Él les dijo: “No exijáis más de lo establecido.”

Preguntáronle también unos soldados: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer? Él les dijo: “No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra paga.” Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería Él el Mesías; Juan tomó la palabra diciendo: “Yo os bautizo con agua, pero viene el que es más fuerte que yo, y yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y Fuego.

En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.”

Añadiendo muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.

COMENTARIO AL EVANGELIO

Juan y Jesús aparecen en la vida pública en una época de crisis en Palestina: la mayor parte de la población vivía en una gran pobreza, mientras que sólo unos pocos disfrutaban de abundantes riquezas; esa misma población estaba sometida a la dura colonización del imperio romano, a sus impuestos y arbitrariedades; además, los sacerdotes del templo de Jerusalén habían perdido toda su credibilidad entre la gente porque no era el servicio a Yahvé lo que les movía, sino la usura y los privilegios propios. En palabras del profeta Juan, aquella sociedad necesitaba un vuelco radical, una conversión y un arrepentimiento.

También hoy nuestra sociedad de la abundancia necesita un cambio radical, una conversión y un arrepentimiento de los que la formamos, porque somos pocos los que la disfrutamos y muchísimos –cada día más- los que padecen la exclusión, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, el paro, el desalojo de sus viviendas y otras dolorosas miserias. Los cristianos estamos llamados a ser colaboradores del Jesús que está presente y es el profeta de la salvación. ¿Cómo? Llevando la ayuda allá donde la gente esté padeciendo cualquier tipo de esclavitud, de carencia o de sufrimiento.

SALMO 23

“Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria”

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes,

Él la fundó sobre los mares,

Él la afianzó sobre los ríos.

“Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria”

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes y puro corazón,

que no confía en los ídolos.

“Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria”

Ése recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,

que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

“Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria”

PETICIONES

  • Que toda la Iglesia y todos los cristianos, sepamos renovarnos para recibir al Señor que viene a nosotros.

Te lo pedimos, Señor.

  • Que en el mundo crezca la justicia y que la riqueza no quede en manos de unos pocos.

Te lo pedimos, Señor.

  • Que todos los que se han consagrado a Dios en la vida sacerdotal o religiosa, se sientan siempre acompañados por su fuerza y gracia.

Te lo pedimos, Señor.

  • Que en todas las circunstancias de la vida, pase lo que pase, no dejemos nunca de confiar en el Señor.

Te lo pedimos, Señor.

  • Señor, ayúdanos a permanecer en vela guardando la venida de tu hijo, con la lámpara de la fe encendida y con una gran dosis de humildad.

Te lo pedimos, Señor.

ORACIÓN

Señor, queremos responder al anuncio de los ángeles que acompañaron tu nacimiento: queremos ser buena gente, y queremos demostrar la alegría de sentirnos queridos por Ti.

Señor, necesitamos escuchar y ser escuchados y comprobar que aún hay personas que sueñan y siguen creyendo en la utopía que van concretando en la vida de cada día.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

INTRODUCCIÓN:

Este próximo domingo será IV de Adviento. María emerge como la gran figura de esta liturgia no podía faltar, María Madre de Dios, como aquella que nos trae al Salvador en este tiempo de adviento que es periodo de espera y de esperanza.

El “sí” de aquella mañana en Nazaret, nos traerá en las próximas horas al Dios con nosotros. Creyó, esperó y se brindó a todo lo que Dios le pidió.         A Ella, y no lo olvidemos, le debemos la primera Navidad. ¿Cómo celebrar cristianamente estos próximos días? ¿En dónde poner el acento? ¿Cómo conseguir que Dios siga naciendo en nosotros?

En María, tenemos la respuesta. Sus actitudes, su forma de ser, su personalidad, sus virtudes nos dan el secreto para complacer a Dios y para hacer el Evangelio realidad.

¡Sí! Con María llegó la esperanza. No podemos dejar de lado a ninguna de las dos: ni a María, porque es fuente de esperanza, ni a la esperanza, porque es la mejor radiografía de una mujer que amó en su corazón y con locura a Dios, mucho antes que recibirlo en sus propias entrañas.

 1. LA LUZ DE LA PALABRA. Acércate al pensamiento de Dios. La lectura de su Palabra te hará comprender y entender qué es lo que Dios quiere de ti y para ti. O, tal vez, lo sentirás más cerca, más vivo, más comprometido con tu existencia.

 2. LA LUZ DE LA VERDAD. El Señor aparecerá desnudo en Belén. Esa es una gran realidad: DIOS se despoja de su grandeza para llegarse hasta nosotros con un objetivo: que sea la VERDAD frente a tantos dioses que invaden nuestra conciencia y nos convierten en esclavos del relativismo.

 3. LA LUZ DEL AMOR. Las personas, además de medios económicos, necesitamos del cariño de aquellos que nos rodean. Sólo los corazones obstinados y duros son incapaces de reconocer la enfermedad que nos atenaza: somos calculadores y fríos. Jesús, con su nacimiento, remueve el cemento de nuestras entrañas para convertirlo en algodón que acoge y disfruta dándose a los demás.

 4. LA LUZ DE LA ESPERANZA. Las noticias negras nos sacuden y condicionan nuestra felicidad. Los sucesos negativos nos llevan a una conclusión: el mundo va a la deriva. La esperanza cristiana no nace de los grandes regidores del mundo sino, por el contrario, de Jesús Salvador que nos trae otra óptica sobre nuestra humanidad.

 5. LA LUZ DE LA FE. Si dejamos de mirar al cielo sólo nos quedará el suelo y, ese suelo, se agrieta frecuentemente. La fe es una lente por la que, aun sin ver, creemos que DIOS vive y se manifiesta de una forma extraordinaria y vertiginosa en Cristo. Lo podremos tocar, adorar y cantar. La fe nos hace tremendamente invencibles.

 6. LA LUZ DEL OPTIMISMO. Un Niño nos va a nacer y, la casa de nuestro corazón, es traspasada por la alegría. Nadie nos puede robar el sentido más genuino de la Navidad. Tendremos que ser respetuosos con los que se quedan sólo con el celofán navideño pero, nosotros, tendremos que ser como Juan Bautista: anunciar que Alguien está por llegar. Eso produce una sensación de optimismo real y contagioso.

 7. LA LUZ DE LA ORACIÓN. ¿Cómo será ese Niño? ¿Cómo vendrá? ¿Por qué Dios se presenta pequeño y silencioso? La oración es una luz que nos ayuda a prepararnos al acontecimiento de la Navidad. Un cristiano que no reza en adviento es un cristiano que puede ser seducido e inmovilizado por lo secundario o por lo artificial. Quien reza en adviento se convierte en un pesebre donde Dios nacerá con especial vigor.

 8. LA LUZ DE LA EUCARISTÍA. La Iglesia es una gran familia que, cuando se reúne, pide perdón, escucha, reza, canta. La Eucaristía, en adviento, nos hace mejores centinelas, nos mantiene despiertos, nos llena del Espíritu de María y, sobre todo, nos centra en lo esencial:

 DIOS VIENE A NUESTRO ENCUENTRO.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1,39-45

En aquellos días, María se puso de camino y fue a prisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."

Palabra de Dios.

ORACIÓN:

Qué fácil es esperar cuando la esperanza es cierta.

Quiero esperarte despierta,

pues sé que no tardarás.

 Sé, Jesús, que vienes ya,

sé que siempre estás viniendo;

gracias por tantos momentos

en que te siento llegar.

 Y cada vez que tú llegas,

cuando siento que tú estás,

luego crece otra esperanza:

Ven, Señor, no tardes más.

Esperar es la fuerza en el camino,

la luz en la oscuridad,

es crear en nuestro barro

espacios de eternidad.

 Esperar es saber

que cuando empieza algo bueno

eso ya no morirá.

Esperar es dejarte poseer

por las ganas de luchar, de vivir y de sembrar.

 Esperar es sembrar en cada surco

simiente de eternidad y saber que la cosecha

alguien la recogerá.

Esperar es dejarte poseer aquí

por la eternidad.